Están por todas partes. No es que vivan entre nosotros.
Es que sonambulean por nuestra vida muertos de sueño.
Disimulan sus lineas de impresión, se tiñen las ganas de gris
y se especializan en ninguneo, pero si te fijas bien por ahí andan.
Da igual que ejerzan como banqueros, agentes de seguros,
inspectores de Hacienda, auditores, consultores, jefecillos,
empleados o jornaleros. Los reconocerás enseguida por su hedor
a moqueta, naftalina y cubículo de PVC.
Son inconfundiblemente confundibles.
Para sobrevivir necesitan poca luz y menos cuidados, regarlos a
fin de mes con un sueldo abonado de trienios y sobre todo jamás
dejarlos cerca de tener que tomar un decisión. Porque ellos hace
tiempo que tomaron la suya. Todo acabó cuando decidieron no
decidir. Todo se fue al garete el día que dijeron vale. Y desde
entonces la vida les hace una mueca rictus mortis muy parecida
a una sonrisa.
Es que sonambulean por nuestra vida muertos de sueño.
Disimulan sus lineas de impresión, se tiñen las ganas de gris
y se especializan en ninguneo, pero si te fijas bien por ahí andan.
Da igual que ejerzan como banqueros, agentes de seguros,
inspectores de Hacienda, auditores, consultores, jefecillos,
empleados o jornaleros. Los reconocerás enseguida por su hedor
a moqueta, naftalina y cubículo de PVC.
Son inconfundiblemente confundibles.
Para sobrevivir necesitan poca luz y menos cuidados, regarlos a
fin de mes con un sueldo abonado de trienios y sobre todo jamás
dejarlos cerca de tener que tomar un decisión. Porque ellos hace
tiempo que tomaron la suya. Todo acabó cuando decidieron no
decidir. Todo se fue al garete el día que dijeron vale. Y desde
entonces la vida les hace una mueca rictus mortis muy parecida
a una sonrisa.
- Me encanta no tener (casi) tiempo libre.













