Hay personas que pueden dar un paso atrás y descubrir que les faltaba ver las cosas con más perspectiva. Otras personas se dan cuenta de que la vida les está pasando factura. Otras pueden ver lo que estaba ahí desde el principio... Y luego están esas personas, aquellas que huyen lo más lejos posible para no tener que verse a sí mismos. Y en cuanto a mí... ahora ya lo veo todo claro.

miércoles 10 de agosto de 2011

al-Ħamrā










La Alhambra, ciudad de reyes, se alza altiva sobre el cerro de la Sabika, rodeada de álamos, olmos, avellanos y castaños. A uno de sus lados el Darro, al otro el Genil y a sus espaldas e imperiosa, Sierra Nevada. Y ella, sublime, impone su respeto y su elegancia nazarí. Siempre despierta y vigilante, enamoró a los Reyes Católicos, al Emperador Carlos V y hasta al mismísimo  Washington Irving que imaginó leyendas moras ocultas bajo sus mocárabes.

Fortaleza rojiza, que sufrió el abandono en el siglo XIII y fue reducida casi a los escombros tras la invasión Francesa. Reviviste de las cenizas de tu fama.  Recuperaste el asombro y la luz que tuviste en tiempos de los reinos nazaríes, deleitando los rostros de todos los que te contemplamos. Volvieron a ti las historias crueles que se produjeron en tus bellos patios, los curiosos viajantes, los aventureros, que como yo, imaginaban leyendas morunas de amores y traiciones, secretos, venganzas y conspiraciones. Volvieron a ti los poetas, los emires, las bailarinas y los sultanes. 

viernes 1 de julio de 2011

Flotar y brillar . Irradiar , alumbrar.



Vamos sumando días desde aquel 21 de Febrero donde las hojas caídas de los árboles  sobre los senderos y parterres del Retiro y de Plaza de España marcaban poco a poco el paso de un frío invernal (Ese que se te cala hasta en los huesos) Cambios, que eran tempranos para declarar si eran buenos o malos, pero cambios al fin y al cabo. Andaba deprisa, casi corriendo, titubeando y fueron esos rasgados ojos de color marrón los que trastocaron mis pensamientos y mi forma de ver el mundo, de ver Madrid. Tú tuviste la culpa. Lo volviste todo del revés, pero que se le va a hacer, tengo comprobado, y bien sabes, que me gustan las cosas del revés. Que me gusta más cuando veo las cosas como nadie las ve. Cambiaste los muebles de mi mente de lugar y te llevaste el invierno y su aire gélido, recordándome que soy verano.

No puedo negar que soy feliz. Tan feliz que me asusto al pensar como todo esto que hemos creado puede estar casi tan bien colocado, situado, encuadrado y circunscrito. Es una felicidad de la que no me canso, ni me agobio, rara, extraña, inesperada, fugaz e intensa a la vez. De la que me siento orgulloso, por todo lo que hemos vivido, pero sobre todo de lo que queda por delante. Un orgullo de esos que te dejan buen sabor de boca. Como un globo que hemos ido llenando de moléculas de helio y que no, nunca estallará.

Toletum, ¿qué haces?, riñas, tonterías, perdernos por el retiro, besos de arena, de oso y de novios, abrazos eternos, pasar de no saber que hablar a hablar de todo y de nada, promesas, trastornos, impaciencias, canciones desquiciantes, ilusiones, El Capricho, raticas y conejinos, helados por Ópera, mudanzas, sonrisas y lágrimas, tú, yo. Diecinueve.

martes 24 de mayo de 2011

Government hooker.




Os tiene pensando cómo debéis ser. No, ¡Somos jóvenes! Se supone que debemos beber, portarnos mal, y reir hasta reventar. Estamos diseñados para la fiesta. ¡Es así!

Si, algunos de nosotros tendremos sobredosis o nos volveremos locos..., pero Charles Darwin dijo, “No puedes hacer una tortilla sin romper unos cuantos huevos”. 
Y de eso se trata: De romper huevos. Y por huevos, me refiero a no ser un cóctel de gente perfecta.

Si pudierais veros, se me parte el corazón...

Lo teníamos todo. ¡La hemos cagado mas y mejor que ninguna generación! Somos preciosos. Somos desastres, yo soy un desastre. Y planeo serlo hasta los “veintimuchos” o incluso hasta los “treintaypocos” Y me mataría antes de que nadie me quitara eso.






lunes 11 de abril de 2011

Perfect Time




Pies descalzos, risas al sol, frapuccinos en vena, fotos 'sin ton ni son'


Noches de Siroco, terracita Antón Martín, 
y ese bar de Tirso que te gusta tanto a ti, 
por la espina dorsal de la Gran vía 
derrapa una sirena de la policía.